La diferencia entre deber y querer

  •  Participación del Gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, en las Audiencias Públicas en materia de Seguridad y Justicia que se llevaron a cabo en el Senado de la República. 20 de enero de 2015
  • Fotos: Gobierno del Estado de Nuevo León

Voy a tratar de complementar de manera práctica lo que mis compañeros tanto Graco Ramírez como el señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera nos han expresado.

Primero partimos de la base de la urgente necesidad de cambiar, si estamos a gusto como están las cosas, pues continuemos, México está ante la gran oportunidad de poder llevar a cabo un cambio de fondo, de pensarlo y analizarlo, pero sobre todo ejecutarlo.

En buena medida está en manos del Congreso de la Unión y en esta etapa en el Senado de la República, de hacer a un lado preferencias partidistas, de pensar y me pongo en los zapatos de las y los Senadores, de manera operativa cómo puede funcionar mejor un sistema de seguridad en nuestro país que evidentemente en estos momentos no da los resultados deseados.

Hay una serie de factores que se tienen que tomar en cuenta para que esto se haga realidad, desde el punto de vista de Nuevo León y la experiencia que tenemos en el Estado uno sin el otro no funciona.

Ha sido un esfuerzo que ha tenido el acompañamiento de la Federación, pero que lo ha dirigido y encabezado el Gobierno del Estado de Nuevo León.

Partimos de la base y la premisa que nadie va a venir de fuera, nadie, a resolver los problemas locales de la entidad, si bien es cierto son expresiones del crimen organizado y algunos de ellos de orden federal los delitos, suceden en las entidades federativas y en los municipios.


Nadie va a venir de fuera, nadie, a resolver los problemas locales de la entidad.


 

Con motivo del 102 aniversario de la Marcha de la Lealtad, autoridades militares y del Estado de Nuevo León montaron una guardia frente al monumento de Francisco I. Madero. 9 de febrero de 2015. / Foto: Gobierno del Estado de Nuevo León.

Con motivo del 102 aniversario de la Marcha de la Lealtad, autoridades militares y del Estado de Nuevo León montaron una guardia frente al monumento de Francisco I. Madero. 9 de febrero de 2015. / Foto: Gobierno del Estado de Nuevo León.

Es impensable por un Gobernador, y abonando a lo que dijeron mis compañeros, trasladar la responsabilidad al Ejército Mexicano, a la Marina y a la Policía Federal, ellos no van a resolver el problema por el Gobernador o por el alcalde o por los nuevoleoneses en este caso, acompañarán al Gobierno del Estado y se sumarán a los esfuerzos, pero debe de haber en primer término y empiezo con los factores: una voluntad política inquebrantable del gobernante en turno para entrarle y entrarle de frente, hay una diferencia muy grande entre el deber porque todos nos unimos y juramos cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes y todos los Gobernadores lo hicimos, pero hay una diferencia muy grande entre deber y querer.

Y querer significa asumir riesgos personales, familiares, profesionales, institucionales; si el capitán del barco, si el Gobernador en turno, el Jefe de Gobierno en turno no está resuelto entrándole de frente al problema para resolverlo, es el primer factor sin el cual todo lo demás no se puede ver, es imposible.

Incluso si llega a tener un buen equipo de trabajo, un buen Procurador, un Secretario de Seguridad Pública, si ellos mismos no ven al líder 100 por ciento involucrado, y comprometido, puede existir una zona de confort en el mismo gabinete de seguridad como lo he dicho en muchos foros, unos hacen menos para que no los corran o más para que no los maten.


Unos hacen menos para que no los corran o más para que no los maten.


Y eso es sumamente perjudicial para la sociedad, se requiere una voluntad política inquebrantable y se requiere de un gran equipo de trabajo comprometido.

El elemento numero dos y que aquí se ha señalado es una estrategia basada en resultados, no podemos tratar un delito igual al otro, hay diferentes estrategias y diferentes métodos para tratar el robo de vehículos, homicidios, de robo a casa habitación o de secuestro o la extorsión.

También partimos de la base de que si le damos presupuesto, aumentamos la inversión, nos desgastamos, intervenimos de manera efectiva en materia de seguridad y no bajan los índices delictivos, pues quebró la empresa, si hicimos todo ese esfuerzo y al final los índices delictivos se quedan estables o suben, malo el cuento.

Tenemos que asegurarnos de que al final del día las mediciones y evaluaciones sean pertinentes, sea información dura y creíble, pero que la estrategia que hagamos sea una estrategia estrictamente basada en resultados.

Al final el número es lo que cuenta, al final lo que la gente quiere es sentirse mejor, al final lo que la gente quiere es tener confianza en sus autoridades y la única forma de ganarnos la confianza en nuestros discursos, no es ni siquiera únicamente haciendo reformas trascendentales como la que estoy seguro va a suceder, sin estos resultados, es con resultados tangibles, que lo sienta la gente.

El tercer tema fundamental es el financiamiento, esto cuesta, se ha dicho en anteriores ocasiones que el modelo de Nuevo León es un modelo caro y déjenme decirles que para nada lo es.

Quizá no estemos acostumbrados a invertir lo que debemos invertir en materia de seguridad y dos: por más recursos que se le inviertan a este tema es más cara la inseguridad siempre, siempre va ser más cara la inseguridad.

El esfuerzo que hemos hecho en Nuevo León, lo hemos hecho obteniendo año con año casi los mismos recursos del presupuesto de egresos de la federación con un récord de reclutamiento de 50 policías nuevos por semana o la construcción de cuarteles, con la inauguración de la puesta en marcha de la operación de una nueva policía y toda una nueva institución que es Fuerza Civil y prácticamente la refundación en los sistemas operativos de la Procuraduría.

Tuvimos que hacer cosas extraordinarias, tuvimos que aumentar impuestos locales, tuvimos que cancelar programas de gobierno, tuvimos que despedir a mil 200 servidores públicos del Gobierno del Estado, es decir tuvimos que hacer cosas extraordinarias para que el Estado de Nuevo León pudiera tener los recursos suficientes a efecto de llevar a cabo su estrategia basada en resultados, pero ojo, con los candados suficientes y ágiles, lo quiero subrayar para que se inviertan bien.

De verdad que es algo muy triste el que no obstante sean muy pocos los recursos en materia de seguridad haya subejercicios, es decir, no nada más son pocos sino que además no sabemos cómo gastarlos.

Hay entidades o hay municipios que por ejemplo y aquí se dijo, hay que comprar chalecos, hay que comprar patrullas y para qué, qué vas a lograr y cuál va a ser el resultado que te va a dar esa inversión en esos elementos, en esos artículos, en esas herramientas para combatir a la inseguridad.

No, debe de haber sí un aumento de la inversión pero debemos asegurarnos todos de que ese dinero se invierta precisamente para que haya un resultado tangible en las herramientas, en los instrumentos que se definan para que al final del día las regiones del país y los estados puedan estar mejor.

Hay otro elemento fundamental, con qué vamos a combatir, con policías, con agentes de investigación para poder lograr el modelo unificado, es decir, con qué contamos.

Lo primero que hay que ver en una crisis es si hay que combatir al enemigo cuál es mi ejército, con cuántos policías cuento, cuántos son los que sí funcionan, cuáles son los que dan resultados, los que sean, prefiero tener 10 que sean buenos a mil malos, y les comparto una experiencia en Nuevo León, en el municipio de Guadalupe.

Una época muy difícil en 2010 en donde prácticamente por recomendación del Grupo de Coordinación se despidieron a todos los policías del municipio, a todos los policías del municipio y ustedes dirán qué pasó, bajó el índice delictivo, nos pusimos a crear una nueva corporación y ahora el municipio tiene mejores condiciones.

Así como tenemos muy estrictos y muy duros controles con la evaluación de nuestros policías, con su capacitación, con su equipamiento, adecuado pasando de un modelo reactivo a un modelo proactivo basado en inteligencia, también tenemos que reconocer que tenemos que cuidar a quienes nos cuidan, es bien importante que el legislador preste atención a dignificar a nuestros policías.

El Estado tiene que proteger a quienes nos protegen, y tiene no únicamente que darle dignidad, sino que tiene que elevarlo a un nivel en que el que sienta el policía el compromiso que asume al rendir protesta para servir, para cuidar, para proteger la ciudadanía.

El Gobernador de Nuevo León visitó las obras de la nueva Agencia Estatal de Investigaciones. 23 de enero de 2015. / Foto: Gobierno del Estado de Nuevo León.

El Gobernador de Nuevo León visitó las obras de la nueva Agencia Estatal de Investigaciones. 23 de enero de 2015. / Foto: Gobierno del Estado de Nuevo León.

Al final del día se puede invertir en inteligencia, en tecnología, podemos construir cuarteles, C4, C5, comprar armamento, patrullas, pero el elemento humano es el elemento más importante en esta ecuación.

Si no hay un policía comprometido, si el elemento no está respaldado y no siente que vamos acompañándolo en sus operativos, en su intervención, que el Estado está ahí para protegerlo, pues créanme que no va a dar el resultado que estamos esperando.

 

Sí muy fuertes y muy duros con la depuración y con el aseguramiento de que el elemento no desvíe su camino hacia el lado equivocado, en el interior o a lo largo de la vida institucional, pero también asegurarles de que tengan calidad de vida y que por supuesto puedan crecer y puedan desahogar y puedan satisfacer sus necesidades familiares, personales, y su carrera.

Otro elemento fundamental práctico, importante: la participación ciudadana.

En Nuevo León hemos aprendido que la unión con la ciudadanía hace la fuerza, hay diferentes opiniones, hay distintas recetas, pero al final del día todos estamos conscientes y seguros de que lo que queremos es estar mejor, somos más los buenos que los malos, somos más los que tenemos o queremos tener la casa limpia.