Es más fácil ser cínicos

 

  • En su última comparecencia ante el Congreso con motivo del informe del Estado de la Unión, Barack Obama defendió el liderazgo de Estados Unidos en materia militar, diplomática y económica.
  • El Mandatario de Estados Unidos censuró que no existan cambios en la política estadounidense y que los grandes conglomerados económicos hagan sus reglas a costa de los ciudadanos.
  • Discurso completo del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con motivo de su informe del Estado de la Unión, pronunciado el 12 de enero de 2016 en el Capitolio Washington.

Señor Presidente, Señor Vicepresidente, Congresistas, queridos ciudadanos estadounidenses:

Obama saluda al Presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul D. Ryan, previo a la presentación de su Estado de la Unión. Foto: House of Representatives.

Obama saluda al Presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul D. Ryan, previo a la presentación de su Estado de la Unión. Foto: House of Representatives.

Esta noche marca el octavo año que vengo aquí para informar sobre el Estado de la Nación. Y por esta última, procuraré hacerlo más corto. Sé que algunos de ustedes están ansioso por volver a Iowa. Yo he estado allí. Después me frotaré las manos por si quieren algunos consejos.


“Debido a que es temporada de elecciones, las expectativas para lo que vamos a lograr este año son bajas”


 

También comprendo que, debido a que es temporada de elecciones, las expectativas para lo que vamos a lograr este año son bajas. Sin embargo, señor Presidente, le agradezco el enfoque constructivo que usted y los otros líderes tomaron a finales del año pasado para aprobar un presupuesto y hacer recortes de impuestos permanentes en beneficio de las familias trabajadoras. Así que espero que podamos trabajar juntos este año en las prioridades de ambos partidos, como la reforma de la Justicia Penal, y en ayudar a las personas en su lucha contra el abuso de medicamentos recetados. Podríamos llegar a sorprender a los cínicos, nuevamente.

Llegada del Presidente a su informe ante el Congreso. Foto: The White House/Instagram.

Llegada del Presidente a su informe ante el Congreso. Foto: The White House/Instagram.

Pero esta noche me gustaría ir despacio en la típica lista de las propuestas para el año venidero. No se preocupen, tengo bastantes: desde ayudar a los estudiantes a aprender a escribir códigos de computadora hasta personalizar los tratamientos médicos para los pacientes. Y seguiré presionando en el progreso del trabajo que todavía debe realizarse: corregir un sistema de inmigración quebrantado. Proteger a nuestros niños de la violencia armada. Salario igual por trabajo igual, licencia retribuida, el incremento del salario mínimo. Todas estas cosas siguen siendo importantes para las familias trabajadoras; es lo correcto por hacer, y yo no voy a cejar hasta que se lleven a cabo.

Pero siendo mi discurso final ante esta Cámara, no quiero hablar sólo acerca del año que viene. Quiero centrarme en los próximos cinco años, diez años, y más allá.

Quiero concentrarme en el futuro.

Vivimos en una época de cambio extraordinario; un cambio que remodela la manera en que vivimos, la manera en que trabajamos, nuestro planeta y nuestro lugar en el mundo. Es el cambio que promete avances médicos asombrosos, pero también perturbaciones económicas que pesan a las familias trabajadoras. Promete educación para las niñas en las aldeas más apartadas, pero también conecta a terroristas que conspiran a un océano de distancia. Es el cambio que puede ampliar las oportunidades, o ampliar la desigualdad. Y, nos guste o no, el ritmo de este cambio sólo se verá acelerado.

El Presidente de EU y su esposo descienden del Air Force One en el Aeropuerto Internacional Rey Khalid en Riad para el inicio de una gira en enero de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

El Presidente de EU y su esposo descienden del Air Force One en el Aeropuerto Internacional Rey Khalid en Riad para el inicio de una gira en enero de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.


“Debido a que lo hicimos -ya que vimos oportunidades en donde otros sólo veían peligro- salimos más fuertes y mejor que antes”


Anteriormente, Estados Unidos ha pasado por grandes cambios: las guerras y la depresión, la afluencia de inmigrantes, trabajadores que luchan por un trato justo y movimientos que buscan expandir los derechos civiles. Cada vez, han habido aquellos que nos han dicho que temamos al futuro; quien alegó que podíamos frenar abruptamente los cambios, con la promesa de restaurar la gloria pasada si tan sólo tuviéramos a algún grupo o idea que amenazaba a la nación. Y cada vez nos sobrepusimos a esos temores. No nos adherimos, en palabras de Lincoln, a los “dogmas del pasado tranquilo”. En su lugar pensamos de forma diferente, y actuamos de forma diferente. Logramos que el cambio trabajara para nosotros, extendiendo siempre la promesa de Estados Unidos hacia el exterior, a la próxima frontera, cada vez más y más gente. Y debido a que lo hicimos –ya que vimos oportunidades en donde otros sólo veían peligro- salimos más fuertes y mejor que antes.

Reporte sobre las reformas en materia de salud impulsada durante la gestión de Barack Obama.

Reporte sobre las reformas en materia de salud impulsada durante la gestión de Barack Obama.

Lo que era cierto en ese entonces puede ser cierto ahora. Nuestros puntos fuertes como nación, nuestro optimismo y ética de trabajo, nuestro espíritu de descubrimiento e innovación, nuestra diversidad y compromiso con el Estado de Derecho. Estas cosas nos dan todo lo que necesitamos para garantizar la prosperidad y la seguridad para las generaciones venideras.

De hecho, es ese mismo espíritu el que hizo que el progreso de estos últimos siete años fuera posible. Es la manera en cómo nos recuperamos de la peor crisis económica en varias generaciones. Es cómo reformamos nuestro sistema de salud, y reinventamos nuestro sector energético. Es el cómo hemos entregado más cuidado y beneficios a nuestros soldados y veteranos, y cómo aseguramos la libertad en cada Estado de casarnos con la persona que amamos.

Pero este progreso no es inevitable. Es el resultado de las elecciones que hacemos juntos. Y son este tipo de elecciones a las que nos enfrentamos en este momento. ¿Vamos a responder a los cambios de nuestro tiempo con miedo, girando hacia adentro como nación, y girando el uno contra el otro como un pueblo? ¿O vamos a afrontar el futuro seguros en lo que somos, lo que representamos, y las cosas increíbles que podemos hacer juntos?

Así que hablemos del futuro, y cuatro grandes preguntas que nosotros como país tenemos que responder, independientemente de quién será el próximo Presidente o quién controlará el próximo Congreso.

En 2017 Barack Obama será relevado de la Presidencia de EU. Foto: House of Representatives.

En 2017 Barack Obama será relevado de la Presidencia de EU. Foto: House of Representatives.


¿Cómo hacerle para que nuestras políticas reflejan lo mejor de nosotros, y no lo que es peor?


En primer lugar: ¿cómo podemos dar a todos una condición justa de oportunidad y de seguridad en esta nueva economía?

Segundo: ¿cómo le hacemos para que la tecnología trabaje para nosotros y no en nuestra contra, especialmente cuando se trata de resolver problemas urgentes como el cambio climático?

En tercer lugar: ¿cómo mantener seguro a los Estados Unidos y encabezar el mundo sin convertirnos en su policía?

Y por último: ¿cómo hacerle para que nuestras políticas reflejan lo mejor de nosotros, y no lo que es peor?

Permítanme comenzar por la economía, y un dato fundamental: los Estados Unidos de América, en este momento, tiene la economía más sostenida y más fuerte del mundo. Nos encontramos a la mitad de la racha más larga de creación de empleo en el sector privado en la historia. Más de catorce millones de nuevos empleos; el bienio con el mayor crecimiento de empleo desde los años 90; una tasa de desempleo reducido a la mitad. Nuestra industria automotriz acaba de tener su mejor año de su historia. La industria manufacturera ha creado cerca de 900 mil nuevos empleos en los últimos seis años. Y hemos logrado todo esto en tanto hemos reducido nuestro déficit por casi tres cuartas partes.


“La economía ha ido mutando profundamente; estos cambios comenzaron mucho antes del impacto de la Gran Recesión y no han cesado”


En el marco de la Cumbre de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), Obama sostuvo una reunión con el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el Presidente de México, Enrique Peña. Manila, Filipinas, 19 de noviembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

En el marco de la Cumbre de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), Obama sostuvo una reunión con el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el Presidente de México, Enrique Peña. Manila, Filipinas, 19 de noviembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Cualquiera que manifieste que la economía de Estados Unidos está en declive está vendiendo pura ficción. Lo que es cierto –y la razón por la que muchos estadounidenses se sienten ansiosos- es que la economía ha ido mutando profundamente; estos cambios comenzaron mucho antes del impacto de la Gran Recesión y no han cesado. Hoy en día la tecnología no se limita a sustituir los empleos de la cadena de montaje, sino cualquier empleo donde la fuerza de trabajo puede automatizarse. En una economía global las empresas pueden localizar objetivos en cualquier lugar, deben hacer frente a una competencia más reñida. En consecuencia, los trabajadores tienen menores posibilidades de obtener un aumento salarial. Las empresas le son menos leales a sus comunidades. Y así cada vez más riqueza e ingresos se concentra en la parte superior.

Todas estas tendencias han oprimido a los trabajadores, incluso cuando tienen puestos de empleo o inclusive cuando la economía está en crecimiento. Se ha hecho más difícil para una familia trabajadora salir de su estado de pobreza, más complicado para que los jóvenes comiencen sus carreras, y más duro para que los trabajadores se jubilen cuando lo decidan. Y aunque ninguna de estas tendencias son exclusivos de nuestro país, en realidad ofenden nuestra creencia exclusivamente estadounidense en la que todo quien trabaja duro debe recibir una oportunidad justa.

Durante los últimos siete años, nuestra meta ha sido llegar a una economía en crecimiento que funcione mejor para todos. Hemos progresado, pero tenemos que hacerlo aún más. Y a pesar de todas las discusiones políticas que hemos tenido estos últimos años, hay ciertos ámbitos en los que todos los estadounidenses están de acuerdo en términos generales.

Estamos de acuerdo en que una oportunidad real requiere que cada estadounidense obtenga la educación y la formación que necesitan para conseguir un trabajo bien pagado. La reforma bipartidista de No Child Left Behind fue un comienzo importante, y juntos hemos aumentado el índice de educación infantil temprana, incrementado las tasas de graduación de la escuela secundaria a nuevos niveles máximos, e impulsado a los graduados en campos como la ingeniería. En los próximos años, debemos aprovechar ese progreso, proporcionando el nivel pre-kinder para todos, ofreciendo a cada estudiante posibilidades de tomar clases en los campos de la informática y matemáticas, que los hagan aptos para sus tareas laborales desde el primer día, y debemos reclutar y apoyar mejores profesores para nuestros hijos.

El Mandatario convive en la sala Oval de la Casa Blanca con la hija de Ben Rhodes, asesor adjunto de Seguridad Nacional para Comunicaciones Estratégicas. 30 de octubre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

El Mandatario convive en la sala Oval de la Casa Blanca con la hija de Ben Rhodes, asesor adjunto de Seguridad Nacional para Comunicaciones Estratégicas. 30 de octubre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Y tenemos que hacer la universidad asequible para todos los estadounidenses; ya que ningún estudiante trabajador debería estar atorado por el alto (luz roja). Ya hemos reducido los pagos de préstamos estudiantiles a un diez por ciento de los ingresos del prestatario. Ahora en realidad debemos llegar a reducir el costo de la propia universidad. Proporcionar dos años universidad comunitaria, sin costo alguno, para cada estudiante responsable es una de las mejores maneras de hacerlo, y seguiré luchando para conseguir que inicie este mismo año.


“No es una exageración el decir que algunas de las únicas personas en Estados Unidos que van a trabajar al mismo trabajo, al mismo lugar, con un paquete de salud y jubilación, durante 30 años, están sentados en esta Cámara”


Por supuesto que una buena educación no es todo lo que necesitamos en esta nueva economía. Asimismo, necesitamos beneficios y una serie de protecciones que proporcionen una medida básica de seguridad. Después de todo no es una exageración el decir que algunas de las únicas personas en Estados Unidos que van a trabajar al mismo trabajo, al mismo lugar, con un paquete de salud y jubilación, durante 30 años, están sentados en esta Cámara. Para el resto, especialmente aquellos que se encuentran en sus años 40 y 50, ahorrar para su jubilación o recuperarse de la pérdida de empleo se ha vuelto mucho más difícil. Los estadounidenses entienden que en algún punto de sus carreras, ellos tendrían que rediseñarse y reeducarse. Pero no deben perder aquello por lo que ya han trabajado tan duro por construir.

Es por eso que el Seguro Social y Medicare son más importantes que nunca; no deberíamos debilitarlos, sino más bien fortalecerlos. Y para los estadounidenses aun por debajo de la jubilación, las prestaciones básicas deben ser activas como todo lo demás lo es hoy. De todo eso es lo que trata la Ley de Cuidado de Salud Asequible. Se trata de llenar los vacíos en la atención que proviene del empleador, para que cuando perdamos un trabajo, o volvamos a la escuela, o empezamos ese nuevo negocio, todavía tendremos cobertura. Casi 18 millones han ganado esta cobertura hasta el momento. La inflación por la atención sanitaria se ha ido ralentizando. Y nuestras empresas han creado puestos de trabajo cada mes desde que se convirtió en ley.

El Presidente con el director de Redacción de Discursos Cody Keenan y Ben Rhodes asesor adjunto de Seguridad Nacional para Comunicaciones Estratégicas, en la Oficina Oval. Foto: The White House/Pete Souza.

El Presidente con el director de Redacción de Discursos Cody Keenan y Ben Rhodes asesor adjunto de Seguridad Nacional para Comunicaciones Estratégicas, en la Oficina Oval. Foto: The White House/Pete Souza.

Ahora bien, supongo que no estaremos de acuerdo en lo que respecta al programa de atención de salud en algún futuro próximo. Pero deben haber otras maneras en las que ambos partidos puedan mejorar la seguridad económica. Supongamos que un trabajador estadounidense pierde su trabajo: no debemos sólo asegurarnos de que pueda obtener un seguro de desempleo; debemos asegurarnos de que el programa lo anime a entrenar para un negocio que está dispuesto a contratarlo. Si ese nuevo empleo no paga lo suficiente, debería haber un sistema de seguro salarial que se implemente con el fin de que él todavía pueda pagar sus cuentas. Y aunque pase de un empleo a otro, aún debe ser capaz de ahorrar para la jubilación y tomar sus ahorros con él. Esa es la manera de hacer la nueva economía funcione mejor para todos.

Del mismo modo, sé que el Presidente Ryan ha hablado acerca de su interés en la lucha contra la pobreza. Estados Unidos quiere dar una mano a todo el mundo dispuesto a trabajar, y me encuentro dispuesto a hablar seriamente acerca de las estrategias que podemos apoyar todo mundo, como la extensión de recortes de impuestos para los trabajadores de bajos ingresos que no tienen hijos.

Sin embargo, hay otras áreas en las que ha sido más complicado ponernos de acuerdo en estos últimos siete años: particularmente en lo que respecta al papel que debe desempeñar el gobierno en garantizar que el sistema no esté amañado para favorecer a los más ricos y a las grandes corporaciones.

Y es en este punto donde el pueblo estadounidense tiene que tomar una decisión.

Yo creo que un sector privado pujante es el elemento vital de nuestra economía. Creo que hay regulaciones obsoletas que hay que cambiar, así como hay aspectos burocráticos que hay que reducir.

Obama espera tras bambalinas que sea presentado en una reunión nacional sobre industria limpia en Las Vegas. 24 de agosto de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Obama espera tras bambalinas que sea presentado en una reunión nacional sobre industria limpia en Las Vegas. 24 de agosto de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.


“Los beneficiarios de cupones de alimentos no fueron quienes causaron la crisis financiera; la imprudencia de Wall Street lo hizo”


Pero tras años de beneficios de empresas que rompen récords, las familias trabajadoras no van a conseguir más oportunidades o sueldos mayores al permitir que los grandes bancos o las grandes empresas petroleras o los fondos de cobertura hacen sus propias reglas a expensas de todos los demás; o si nos mostramos cruzados de brazos ante los ataques contra las negociaciones colectivas.

Los beneficiarios de cupones de alimentos no fueron quienes causaron la crisis financiera; la imprudencia de Wall Street lo hizo. Los inmigrantes no son la razón por la que los salarios no han subido lo suficiente; esas decisiones se toman en las salas de juntas que con demasiada frecuencia dan prioridad a los beneficios trimestrales en lugar de los ingresos a largo plazo. Les aseguro que no es la familia promedio viéndonos esta noche la que evita el pago de impuestos a través de cuentas en el extranjero.

En esta nueva economía, los trabajadores y las nuevas y pequeñas empresas necesitan más de una voz, no menos. Las reglas deben funcionar para ellos. Y este año tengo la intención de levantar a varias de las empresas que han dado cuenta de que hacer lo correcto por sus trabajadores termina siendo bueno para sus accionistas, sus clientes y sus comunidades, para que podamos difundir esas buenas prácticas al resto de los Estados Unidos. Eso es parte de un futuro más brillante.

Balance económico difundido por la Casa Blanca con motivo del informe del Estado de la Unión.

Balance económico difundido por la Casa Blanca con motivo del informe del Estado de la Unión.

De hecho, muchos de nuestros mejores ciudadanos empresarios también son los más creativos. Y esto me lleva a la segunda pregunta fundamental que tenemos que responder como país: ¿qué debemos hacer para reavivar ese espíritu emprendedor (innovador) con la mira puesta en nuestros más grandes desafíos?

Barack Obama saluda a visitantes a durante una recepción por el Mes de la Hispanidad y el 25 aniversario de la Iniciativa de la Casa Blanca para la Excelencia Educativa de los Hispanos. 15 de octubre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Barack Obama saluda a visitantes a durante una recepción por el Mes de la Hispanidad y el 25 aniversario de la Iniciativa de la Casa Blanca para la Excelencia Educativa de los Hispanos. 15 de octubre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Hace 60 años, cuando los rusos nos vencieron en la carrera espacial -no negamos que el Sputnik estaba allí-, no tuvimos discusiones acerca de los esfuerzos científicos ni redujimos nuestro presupuesto de investigación y desarrollo. Creamos un programa espacial prácticamente de la noche a la mañana y 12 años después estábamos caminando en la luna.

Ese espíritu de descubrimiento está en nuestro ADN. Somos Thomas Edison y los hermanos Wright y George Washington Carver. Somos Grace Hopper y Katherine Johnson y Sally Ride. Somos cada inmigrante y empresario de Boston a Austin y a Silicon Valley, inmersos en la carrera por transformar al mundo en un lugar mejor. Eso es lo que somos.

Y en estos últimos siete años hemos fomentado ese espíritu. Hemos defendido un Internet abierto y tomado nuevas medidas ingeniosas para que cada vez más estudiantes y estadounidenses de bajos ingresos tengan acceso a Internet. Hemos establecido una serie de centros de fabricación de última generación y herramientas en línea que proporcionan a los emprendedores todo aquello que necesitan para crear una empresa en un solo día.


“Por los seres queridos que todos hemos perdido, por los familiares que todavía podemos salvar, hagamos posible que Estados Unidos sea el país que cure el cáncer de una vez por todas”


El presidente se reunió con Joe Biden antes de que el vicepresidente anunciara que no sería candidato en la campaña presidencial de 2016. 21 de octubre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

El presidente se reunió con Joe Biden antes de que el vicepresidente anunciara que no sería candidato en la campaña presidencial de 2016. 21 de octubre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Sin embargo, podemos hacer muchísimo más. El año pasado, el Vicepresidente Biden declaró que si hacemos otro esfuerzo como el que nos permitió llegar a la luna, Estados Unidos sería capaz de curar el cáncer. El mes pasado, él trabajó con este Congreso para otorgar a los científicos de los Institutos Nacionales de la Salud los recursos más importantes que han tenido en toda una década. En esta noche quiero anunciar una nueva iniciativa a nivel nacional para lograr este objetivo. Y ya que Joe ha luchado incesantemente por todos nosotros en tantos asuntos durante los últimos cuarenta años, voy a ponerlo a cargo del Centro de Control de la Misión. Por los seres queridos que todos hemos perdido, por los familiares que todavía podemos salvar, hagamos posible que Estados Unidos sea el país que cure el cáncer de una vez por todas.

La investigación médica es algo fundamental. Tenemos que adoptar el mismo nivel de compromiso cuando se trata de desarrollar fuentes de energía limpia.

Miren: si todavía hay quienes quieren cuestionar la evidencia científica, adelante. Se encontrarán aislados ya que deberán debatir contra nuestras fuerzas militares, la mayoría de los líderes empresariales de Estados Unidos, la mayoría del pueblo estadounidense, prácticamente la totalidad de la comunidad científica y doscientos países de todo el mundo que están de acuerdo en que es un problema y tienen la intención de resolverlo.

Medidas difundidas por Ejecutivo de Estados Unidos para enfrentar el cambio climático.

Medidas difundidas por Ejecutivo de Estados Unidos para enfrentar el cambio climático.

Pero aunque el planeta no estuviera en riesgo, aunque 2014 no fuera el año más caliente de la historia hasta que 2015 lo superó cómodamente, ¿por qué razón querríamos dejar pasar la oportunidad de que las compañías estadounidenses produjeran y vendieran la energía del futuro?

Hace siete años, hicimos la inversión individual en energía limpia más grande de nuestra historia. He aquí los resultados. En los campos de Iowa a Texas, ahora la energía eólica es más barata que la energía contaminante convencional. En los tejados de Arizona a Nueva York, la energía solar está permitiendo a los estadounidenses ahorrar decenas de millones de dólares al año en sus facturas de electricidad, y emplea a más estadounidenses que el carbón en trabajos mejor pagados que el promedio. Estamos tomando medidas para darles a los propietarios de viviendas la libertad de generar y almacenar su propia energía -algo que los ecologistas y miembros del Tea Party apoyan conjuntamente. Mientras tanto, hemos reducido nuestras importaciones de petróleo extranjero en casi un 60 por ciento, y hemos reducido la contaminación de carbono más que cualquier otro país de la Tierra.

El presidente Barack Obama recorrió en barco el Parque Nacional de los Fiordos de Kenai, Alaska. 1 de septiembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

El presidente Barack Obama recorrió en barco el Parque Nacional de los Fiordos de Kenai, Alaska. 1 de septiembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.


“Ahora tenemos que acelerar la transición hacia una energía limpia. En lugar de subsidiar el pasado, debemos invertir en el futuro”


La gasolina a menos de dos dólares por galón tampoco está mal.

Ahora tenemos que acelerar la transición hacia una energía limpia. En lugar de subsidiar el pasado, debemos invertir en el futuro —especialmente en las comunidades que dependen de los combustibles fósiles. Es por eso que voy a presionar para cambiar la forma en que gestionamos nuestros recursos de petróleo y carbón, para que reflejen mejor los costos que imponen a los contribuyentes y a nuestro planeta. De esa manera inyectaremos dinero en esas comunidades y darán trabajo a decenas de miles de estadounidenses en la construcción de un sistema de transporte del siglo XXI.

Nada de esto sucederá de un día para otro, y sí, hay muchos intereses creados que quieren mantener el statu quo. Pero los trabajos que crearemos, el dinero que ahorraremos y el planeta que preservaremos son la clase de futuro que nuestros hijos y nietos merecen.

El cambio climático es uno de los muchos temas en los que nuestra seguridad está vinculada con el resto del mundo. Y es por eso que la tercera gran pregunta que tenemos que responder es cómo mantener a Estados Unidos fuerte y seguro sin aislarnos ni dedicarnos a construir naciones dondequiera que exista un problema.

La Administración Obama reporta avances en materia de política exterior y el reposicionamiento de los Estados Unidos en la esfera internacional.

La Administración Obama reporta avances en materia de política exterior y el reposicionamiento de los Estados Unidos en la esfera internacional.

He dicho antes que el discurso sobre la decadencia económica de Estados Unidos es pura palabrería política. Y también lo es la retórica que oyen acerca de que nuestros enemigos son cada vez más fuertes y Estados Unidos cada vez más débil. Estados Unidos de América es la nación más poderosa de la Tierra. Punto. Ni siquiera está cerca.


“Cuando se trata de asuntos internacionales importantes, la gente del mundo no busca ayuda en Pekín o Moscú, nos llaman a nosotros”


Gastamos más en nuestras fuerzas militares que las siguientes ocho naciones juntas. Nuestras tropas son las mejores fuerzas de combate de la historia del mundo. Ninguna nación se atreve a atacarnos, ni a nosotros ni a nuestros aliados, porque saben que eso les llevaría a la ruina. Las encuestas demuestran que nuestra posición en el mundo es mejor que cuando salí elegido para este cargo, y cuando se trata de asuntos internacionales importantes, la gente del mundo no busca ayuda en Pekín o Moscú, nos llaman a nosotros.

Barack Obama se reunió con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, en el marco de la Cumbre del G20 en Antalya, Turquía. 15 de noviembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Barack Obama se reunió con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, en el marco de la Cumbre del G20 en Antalya, Turquía. 15 de noviembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.


“Estos son tiempos peligrosos. Pero eso no se debe a la pérdida de la fuerza estadounidense ni a ninguna otra superpotencia amenazante”


Ahora, como alguien que comienza cada día con un informe de inteligencia, sé que estos son tiempos peligrosos. Pero eso no se debe a la pérdida de la fuerza estadounidense ni a ninguna otra superpotencia amenazante. En el mundo actual, estamos menos amenazados por los imperios del mal y más por los estados fallidos.

Oriente Medio está pasando por una transformación que se desencadenará durante una generación, que parte de conflictos de hace miles de años. Los vientos económicos soplan de cara desde una economía china en transición. A pesar de sus convenios económicos, Rusia vuelca sus recursos para apuntalar a Ucrania y Siria, estados que se les escapan de su órbita. Y el sistema internacional que creamos después de la Segunda Guerra Mundial ahora le está costando seguir el ritmo de esta nueva realidad.

Depende de nosotros ayudar a rehacer ese sistema. Y eso significa que tenemos que establecer prioridades.

La prioridad número uno es la protección del pueblo estadounidense y la persecución de las redes terroristas. Tanto Al Qaeda como ahora ISIL representan una amenaza directa contra nuestro pueblo, porque en el mundo actual, un puñado de terroristas que desprecian el valor de la vida humana, incluso de la propia, pueden hacer mucho daño. Usan Internet para envenenar las mentes de los individuos dentro de nuestro país y debilitan a nuestros aliados.

El Presidente de Estados Unidos en una sesión informativa en el Centro Nacional Antiterrorismo el 17 de diciembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

El Presidente de Estados Unidos en una sesión informativa en el Centro Nacional Antiterrorismo el 17 de diciembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Pero a medida que nos centramos en la destrucción de ISIL, afirmar que esta es la Tercera Guerra Mundial es entrar en su juego. Masas de combatientes montados en camionetas y almas retorcidas que conspiran en apartamentos o garajes resultan un gran peligro para los civiles y deben ser detenidos, pero no son una amenaza para nuestra existencia nacional. Esa es la historia que ISIL quiere contar; es el tipo de propaganda que ellos usan para reclutar. No necesitamos darles más publicidad para mostrar que somos serios, ni necesitamos alejar aliados vitales en esta lucha haciéndonos eco de la mentira de que ISIL representa una de las religiones más grandes del mundo. Solo tenemos que llamarles lo que son: asesinos y fanáticos que tenemos que localizar, perseguir y destruir.

Y eso es justo lo que estamos haciendo. Desde hace más de un año, Estados Unidos ha dirigido una coalición de 60 países para acabar con la financiación de ISIL, interrumpir sus planes, detener el flujo de combatientes terroristas y erradicar sus ideologías viciosas. Con casi 10,000 ataques aéreos, estamos acabando con sus líderes, su petróleo, sus campos de entrenamiento y sus armas. Estamos entrenando, armando y apoyando a las fuerzas que poco a poco están reclamando territorios en Irak y en Siria.


“Si este Congreso se toma en serio el ganar esta guerra y quiere enviar un mensaje a nuestras tropas y al mundo, debería autorizar de una vez el uso de las fuerzas militares contra ISIL”


Obama y su esposa ingresan por la entrada sur a la Casa Blanca después de un momento de silencio en memoria de las víctimas de los ataques terroristas del 11/9.  11 de septiembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Obama y su esposa ingresan por la entrada sur a la Casa Blanca después de un momento de silencio en memoria de las víctimas de los ataques terroristas del 11/9. 11 de septiembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Si este Congreso se toma en serio el ganar esta guerra y quiere enviar un mensaje a nuestras tropas y al mundo, debería autorizar de una vez el uso de las fuerzas militares contra ISIL. Hagan una votación. Pero el pueblo estadounidense debería saber que con o sin la intervención del Congreso, ISIL aprenderá las mismas lecciones que los terroristas que vinieron antes que ellos. Si dudan del compromiso de Estados Unidos -o del mío- para vigilar que se haga justicia pregunten a Osama bin Laden. Que se lo pregunten al líder de Al Qaeda en Yemen, a quien eliminamos el año pasado, o al responsable de los ataques en Bengasi, a quien tenemos preso en una celda. Cuando alguien ataca al pueblo estadounidense, vamos por ellos. Puede llevar tiempo, pero tenemos buena memoria y nuestro alcance no tiene límites.

Nuestra política exterior debe centrarse en la amenaza de ISIL y Al Qaeda, pero no puede acabar ahí. Porque incluso sin ISIL, la inestabilidad continuará durante décadas en muchas partes del mundo: en Oriente Medio, en Afganistán y Pakistán, en partes de Centroamérica, África y Asia. Algunos de estos lugares se han convertido en lugares seguros desde donde pueden operar nuevas redes de terroristas; otros serán víctimas de conflictos étnicos, o de hambruna, y fomentarán la próxima oleada de refugiados. El mundo se volverá hacia nosotros para que ayudemos a resolver esos problemas y nuestra respuesta tendrá que ser algo más que una respuesta contundente o llamados para arrasar con bombas a la población civil. Tal vez eso funcione como un buen titular para la televisión, pero no es suficiente a nivel mundial.

Obama y el Secretario de Estado, John Kerry, hablar con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el Misnitro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, después de una reunión bilateral en las Naciones Unidas en Nueva York. 28 de septiembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Obama y el Secretario de Estado, John Kerry, hablar con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el Misnitro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, después de una reunión bilateral en las Naciones Unidas en Nueva York. 28 de septiembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Tampoco podemos intentar hacernos cargo y reconstruir cada país que entre en crisis. Eso no es ser un líder; es una manera segura de acabar en un atolladero, derramando sangre y dinero estadounidense. Es la lección de Vietnam, de Irak, y ya deberíamos haberla aprendido.

Afortunadamente, hay un enfoque diferente y más inteligente, una estrategia paciente y disciplinada que emplea todos los elementos de nuestra potencia nacional. Dice que Estados Unidos siempre entrará en acción, de ser necesario por su propia cuenta, para proteger a nuestro pueblo y a nuestros aliados; pero con respecto a los temas de interés global, movilizaremos al mundo para que trabaje con nosotros, y nos aseguraremos de que otros países pongan de su parte.

Así es como vemos los conflictos como el de Siria, donde nos hemos unido a las fuerzas locales y estamos liderando esfuerzos internacionales para ayudar a esa sociedad descompuesta a conseguir una paz duradera.

Por ese motivo creamos una coalición global con sanciones y una diplomacia de principios para evitar que Irán tuviera armas nucleares. Mientras hablamos, Irán ha dado marcha atrás a su programa nuclear, ha remitido su arsenal de uranio y el mundo ha evitado otra guerra.

El Mandatario y el vicepresidente, Joe Biden, después de una declaración sobre el acuerdo nuclear con Irán. Salón Este de la Casa Blanca, 14 de julio de 2015. Foto: The White House/Chuck Kennedy.

El Mandatario y el vicepresidente, Joe Biden, después de una declaración sobre el acuerdo nuclear con Irán. Salón Este de la Casa Blanca, 14 de julio de 2015. Foto: The White House/Chuck Kennedy.

Así es como detuvimos la expansión del ébola en África Occidental. Nuestras fuerzas militares, nuestros médicos y nuestros especialistas en desarrollo crearon una plataforma que permitió a otros países unirse a nosotros para erradicar esa epidemia.


“Con el TPP, China no determina las reglas en esa región, sino nosotros”


Así es como forjamos una Alianza Transpacífica para abrir mercados, proteger a los trabajadores y al medio ambiente, y avanzar el liderazgo de Estados Unidos en Asia. Reduce 18,000 impuestos en productos Hechos en Estados Unidos y apoya más buenos trabajos. Con el TPP, China no determina las reglas en esa región, sino nosotros. ¿Quieren demostrar nuestra fuerza en este siglo? Hagan que se apruebe este acuerdo. Dennos las herramientas para hacerlo cumplir.

El Presidente Barack Obama habla con el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, en el balcón Truman de la la Casa Blanca antes de una cena de Estado. 28 de abril de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

El Presidente Barack Obama habla con el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, en el balcón Truman de la la Casa Blanca antes de una cena de Estado. 28 de abril de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Cincuenta años de aislamiento a Cuba no habían servido para promover la democracia, lo que nos frenó en Latinoamérica. Por eso recuperamos las relaciones diplomáticas, abrimos las puertas a viajes y comercio, y nos posicionamos con el fin de mejorar las vidas del pueblo cubano. ¿Quieren consolidar nuestro liderazgo y credibilidad en este hemisferio? Reconozcan que la Guerra Fría ha terminado. Levanten el embargo.

El liderazgo de Estados Unidos en el siglo XXI no es una elección entre no hacer caso al resto del mundo, excepto cuando asesinamos a terroristas, u ocupar y reconstruir cualquier sociedad que se esté desmoronando. El liderazgo significa saber usar sabiamente la fuerza militar y movilizar al mundo detrás de las causas justas. Significa tratar la asistencia al extranjero como parte de nuestra seguridad nacional, no una beneficencia.

El Presidente Obama y el Secretario de Estado, John Kerry, durante el minuto de silencio por las víctimas del ataque en París durante la ceremonia de apertura de la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) , en Le Bourget, París, Francia. 30 de noviembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

El Presidente Obama y el Secretario de Estado, John Kerry, durante el minuto de silencio por las víctimas del ataque en París durante la ceremonia de apertura de la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) , en Le Bourget, París, Francia. 30 de noviembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Cuando estamos a la cabeza para guiar a casi 200 naciones hacia el acuerdo más ambicioso de la historia en la lucha contra el cambio climático, ayuda a los países vulnerables, pero también protege a nuestros hijos. Cuando ayudamos a Ucrania a defender su democracia, o a Colombia a resolver una guerra que ha durado décadas, eso fortalece el orden internacional del cual dependemos. Cuando ayudamos a los países africanos a alimentar a sus pueblos y a cuidar a sus enfermos, eso ayuda a evitar que la próxima pandemia llegue a nuestras costas.

Ahora mismo estamos encaminados a dar fin al flagelo del VIH/SIDA y tenemos la capacidad de conseguir lo mismo con la malaria, lo cual voy a promover para que lo financie el Congreso este año. Eso es fuerza. Eso es liderazgo. Y ese tipo de liderazgo depende del poder de nuestro ejemplo. Por eso voy a continuar trabajando para cerrar la prisión de Guantánamo. Es costosa, innecesaria y solo sirve como panfleto de reclutamiento para nuestros enemigos.

El Presidente Obama y la primera dama Michelle Obama despiden al Papa Francisco en la Base Andrews, tras la visita del pontífice. 22 de septiembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

El Presidente Obama y la primera dama Michelle Obama despiden al Papa Francisco en la Base Andrews, tras la visita del pontífice. 22 de septiembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Por eso necesitamos rechazar cualquier política que ataque a las personas por motivos de raza o religión. No es cuestión de ser políticamente correctos. Es cuestión de entender qué es lo que nos hace fuertes. El mundo nos respeta no solo por nuestro arsenal; nos respeta por nuestra diversidad y nuestra receptividad y cómo respetamos todas las creencias. Su Santidad, el Papa Francisco, se dirigió a ustedes desde este mismo lugar donde yo me encuentro esta noche y dijo que “imitar el odio y la violencia de los tiranos y los asesinos es la mejor forma de ocupar su puesto”. Cuando los políticos insultan a los musulmanes, cuando se vandaliza una mezquita, o cuando se acosa a un niño, eso no nos hace más seguros. No es decir las cosas como son. Sencillamente está mal. Nos debilita ante el resto del mundo. Hace que nuestros objetivos sean más difíciles de alcanzar. Y traiciona lo que somos como país.

“Nosotros, el pueblo”. Nuestra Constitución empieza con esas tres sencillas palabras, palabras que nos resultan tan familiares que se refieren a todo el pueblo, no solo algunas personas; palabras que insisten en que subimos y caemos juntos.

Esto me lleva al cuarto punto, y tal vez lo más importante que quiero decir esta noche.

El futuro que queremos, oportunidad y seguridad para nuestras familias, un nivel de vida cada vez mayor y un planeta sustentable y en paz para nuestros hijos; todo eso está a nuestro alcance. Pero solo ocurrirá si trabajamos juntos. Solo ocurrirá si podemos mantener debates racionales y constructivos.

El Presidente de EU, acompañado de la asesora en Seguridad Nacional, Lisa Monaco, observa la cobertura del tiroteo en el Umpqua Community College en Roseburg, Oregon. 1 de octubre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

El Presidente de EU, acompañado de la asesora en Seguridad Nacional, Lisa Monaco, observa la cobertura del tiroteo en el Umpqua Community College en Roseburg, Oregon. 1 de octubre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Solo ocurrirá si arreglamos nuestra política.

Una política mejor no significa que tengamos que estar de acuerdo en todo. Este es un país grande, con diferentes regiones, puntos de vista e intereses. Esa es también una de nuestras fortalezas. Nuestros fundadores repartieron el poder entre los estados y los distintas ramas del gobierno, y contaron con que discutiríamos, justo igual que hicieron ellos, sobre el tamaño y la forma del gobierno, sobre el comercio y las relaciones con el extranjero, sobre el significado de la libertad y los imperativos de la seguridad.


“La democracia deja de funcionar cuando las personas sienten que sus opiniones no son importantes; que el sistema está amañado a favor de los ricos y poderosos o de algún interés específico”


Pero la democracia requiere lazos básicos de confianza entre sus ciudadanos. No funciona si creemos que la gente que no está de acuerdo con nosotros está motivada por la malicia, o que nuestros oponentes políticos son antipatriotas. La democracia deja de funcionar si no estamos dispuestos a llegar a un compromiso; o incluso cuando se debatan hechos básicos escuchamos sólo a quienes están de acuerdo con nosotros. Nuestra vida pública se marchita cuando solo reciben atención las opiniones más extremas. Ante todo, la democracia deja de funcionar cuando las personas sienten que sus opiniones no son importantes; que el sistema está amañado a favor de los ricos y poderosos o de algún interés específico.

Demasiados estadounidenses se sienten así ahora mismo. Es una de las pocas cosas que lamento sobre mi mandato; que el rencor y la sospecha entre los partidos ha empeorado en lugar de mejorar. No hay duda de que un presidente con los dones de Lincoln o Roosevelt tal vez hubiera conseguido cerrar la brecha que nos divide, y les aseguro que seguiré intentando ser mejor mientras ocupe mi cargo.

Panorámica de la Casa de Representantes durante el discurso presidencial. Foto: House of Representatives.

Panorámica de la Casa de Representantes durante el discurso presidencial. Foto: House of Representatives.

Pero, queridos conciudadanos, esa no puede ser responsabilidad solo mía, ni la de ningún Presidente. Hay mucha gente en esta Cámara que querría ver más cooperación, un debate más elevado en Washington, pero se sienten atrapados por la presión de verse reelegidos, por el ruido que sale de su base. Lo sé, ustedes me lo han dicho. Es el secreto peor guardado en Washington. Y muchos de ustedes no están disfrutando de estar atrapados en ese tipo de rencor.

Y si queremos que la política mejore – y me dirijo al pueblo estadounidense ahora- si queremos una mejor política, no valdrá solo con cambiar a un congresista o a un senador, o incluso a un Presidente. Tenemos que cambiar el sistema y mostrar nuestro lado más positivo. Tenemos que dejar de dibujar nuestros distritos del Congreso para que los políticos puedan elegir a sus votantes y no al revés. Que deje de hacerlo un grupo bipartidista.


“Tenemos que reducir la influencia del dinero en nuestra política, para evitar que un pequeño número de familias e intereses ocultos financien nuestras elecciones”


Tenemos que reducir la influencia del dinero en nuestra política, para evitar que un pequeño número de familias e intereses ocultos financien nuestras elecciones, y si nuestro enfoque actual hacia la financiación electoral no llega a aprobarse en los tribunales, tenemos que trabajar juntos para encontrar una solución real. Tenemos que simplificar el proceso de voto, no hacerlo más difícil, y modernizarlo para que concuerde con nuestra forma actual de vivir. Y a lo largo del año, tengo la intención de viajar por todo el país para impulsar esas reformas.

Pero no puedo hacer estas cosas yo solo. Los cambios en nuestro proceso político, y no solo en quién sale elegido sino en cómo lo hacen, solo ocurrirán cuando el pueblo estadounidense lo exija. Dependerá de ustedes. Eso es lo que significa un gobierno de, por y para el pueblo.

Actividad de Obama trabaja en la oficina Oval. 7 de diciembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Actividad de Obama trabaja en la oficina Oval. 7 de diciembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Lo que les estoy pidiendo es difícil. Es más fácil ser cínicos; aceptar que el cambio no es posible, que no hay esperanza en la política y creer que nuestras voces y acciones no importan. Pero si nos rendimos ahora, cedemos un futuro mejor. Aquellos con dinero y poder ganarán más control sobre las decisiones que podrían mandar a un joven soldado a la guerra, o dejar que ocurra otro desastre económico, o perder los derechos de igualdad y los derechos de voto que generaciones de estadounidenses han conseguido con su lucha e incluso con sus vidas. A medida que aumente la frustración habrá voces que nos pedirán que nos refugiemos en nuestras tribus, que otros conciudadanos sean el chivo expiatorio, un grupo que no se parezca a nosotros, o que no rece como nosotros, o que no vote como nosotros ni comparta los mismos orígenes.

No podemos permitirnos elegir ese camino. No nos dará la economía que queremos, ni la seguridad que buscamos, pero sobre todo contradice todo lo que nos define como la envidia del mundo.

Entonces, queridos conciudadanos, sean cuales sean sus creencias, ya sea que prefieren un partido o ninguno, nuestro futuro colectivo depende de que estén dispuestos a ejercer sus obligaciones como ciudadanos. A votar. A levantar la voz. A alzarse en defensa de otros, sobre todo de los más débiles, sobre todo de los más vulnerables, sabiendo que todos estamos aquí solo porque alguien, en algún lugar, se alzó en defensa de nosotros. Permanecer activos en nuestra vida pública para que refleje la bondad, la decencia y el optimismo que veo en el pueblo estadounidense cada día.

Ciudadanos naturalizados ondean banderas de Estados Unidos después de tomar el juramento a la bandera durante una ceremonia de naturalización en los Archivos Nacionales en Washington. 15 de diciembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

Ciudadanos naturalizados ondean banderas de Estados Unidos después de tomar el juramento a la bandera durante una ceremonia de naturalización en los Archivos Nacionales en Washington. 15 de diciembre de 2015. Foto: The White House/Pete Souza.

No va a ser fácil. Nuestra marca de democracia es difícil. Pero les puedo prometer que dentro de un año, cuando ya no ocupe este cargo, estaré a su lado como ciudadano, inspirado por las voces de la justicia y la visión, de la determinación y el buen humor y la bondad que ha ayudado a Estados Unidos a llegar tan lejos. Voces que nos ayudan a vernos no primero y ante todo como negros o blancos, asiáticos o latinos, homosexuales o heterosexuales, inmigrantes o nacidos aquí; no como demócratas o republicanos, sino primero como estadounidenses, unidos por un credo común. Voces que el Dr. King creyó que tendrían la última palabra; las voces de la verdad desarmada y del amor incondicional.

Lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Imagen difundida por la Casa Blanca.

Lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Imagen difundida por la Casa Blanca.

Esas voces están ahí afuera. No reciben mucha atención, ni siquiera la buscan, pero están ocupados haciendo el trabajo que se necesita hacer en este país. Las veo en todos los lugares que visito en este increíble país nuestro. Los veo a ustedes, gente de América. Y en los actos cotidianos de la ciudadanía, veo nuestro futuro desarrollo.

Lo veo en el trabajador sobre la línea de montaje que registra cambios adicionales para mantener su empresa abierta, y el jefe que le paga salarios más altos en vez de despedirlo.

Lo veo en la soñadora que se queda despierta más tarde para terminar su proyecto de ciencias, y en la maestra que llega pronto al trabajo porque sabe que algún día tal vez cure una enfermedad.

Lo veo en el estadounidense que cumplió una condena y que sueña con empezar de nuevo, y en el propietario de un negocio que le da esa segunda oportunidad. En el activista empeñado en demostrar que la justicia importa, y el joven policía que hace sus rondas, que trata a todos con respeto, que hace el trabajo valiente y callado de mantenernos seguros.

Lo veo en el soldado que da casi todo por salvar a sus hermanos, la enfermera que le atiende hasta que puede correr una maratón y la comunidad que sale a la calle a darle ánimos.

La pequeña Lilah Steadman, abraza el presidente Barack Obama tras una ceremonia de promoción para su padre, el teniente coronel Andrew Steadman, en la Oficina Oval. 08 de enero de 2016. Foto: The White House/Pete Souza.

La pequeña Lilah Steadman, abraza el presidente Barack Obama tras una ceremonia de promoción para su padre, el teniente coronel Andrew Steadman, en la Oficina Oval. 08 de enero de 2016. Foto: The White House/Pete Souza.

Es el hijo que encuentra el valor para ser quien es y el padre cuyo amor por ese hijo anula todo lo que le han enseñado.

Lo veo en la señora mayor que esperará en fila el tiempo que sea necesario para votar; el nuevo ciudadano que vota por primera vez; los voluntarios en las urnas que creen que cada voto debería contar, porque cada uno de ellos sabe de una manera u otra lo preciado que es ese derecho.

Ese es el Estados Unidos que yo conozco. Ese es el país que todos amamos. Con la mirada perspicaz. Con el corazón enorme. Con el optimismo de que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán la última palabra. Eso es lo que me hace tener tanta esperanza en nuestro futuro. Por ustedes. Creo en ustedes. Por eso puedo ponerme aquí de pie, confiando en que el Estado de la Unión es fuerte.

Gracias, que Dios los bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.

En gira por la India, el Presidente Obama, junto al Presidente de la India, Pranab Mukherjee, y el Primer Ministro Narendra Modi, en la ceremonia de bienvenida. Foto: The White House/Pete Souza.

En gira por la India, el Presidente Obama, junto al Presidente de la India, Pranab Mukherjee, y el Primer Ministro Narendra Modi, en la ceremonia de bienvenida. Foto: The White House/Pete Souza.

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1 comment

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